Aprender a leer y escribir desde los primeros años además de abrir la puerta al conocimiento y la cultura, también transforma la manera en que comprendemos, nombramos y le damos sentido al mundo que nos rodea, contribuyendo al cierre de brechas y a garantizar trayectorias educativas exitosas.
Por eso, la Corporación Interuniversitaria de Servicios (CIS), en alianza con Click Clack y Corpoeducación, se suma a la estrategia Alfabetización Inicial en Antioquia ALFA liderada por la Gobernación de Antioquia, desarrollando acciones de formación del programa Aprendamos Todos a Leer (ATAL)y el método KALULU. Esta iniciativa busca fortalecer los procesos de alfabetización inicial de estudiantes de transición, primero y segundo grado, una etapa decisiva en la que se construyen las bases del aprendizaje.
El proyecto se desarrolla en aproximadamente 629 sedes educativas de los municipios de Amalfi, Anorí, Cisneros, Remedios, San Roque, Segovia, Vegachí, Yalí, Yolombó, Santo Domingo, Cáceres, Caucasia, El Bagre, Nechí, Tarazá y Zaragoza, en las subregiones del Nordeste y el Bajo Cauca antioqueño, territorios diversos que hoy se unen en un propósito común: garantizar que cada niña y niño tenga la oportunidad de aprender a leer y escribir con sentido.
Durante nueve meses se desarrollará un proceso de acompañamiento con comunidades educativas —docentes, directivos, familias y estudiantes— orientado a fortalecer la alfabetización inicial desde un enfoque fundamentado en la ciencia de la lectura y la escritura. Este proceso reconoce que aprender a leer no es un acto natural, sino una adquisición cultural que requiere instrucción explícita, sistemática y secuencial, en la que confluyen procesos cognitivos, lingüísticos y socioemocionales.
En este marco, la enseñanza con propósito se comprende como la planificación intencionada de experiencias de aprendizaje que articulan el desarrollo del lenguaje oral, la conciencia fonológica, el principio alfabético, la fluidez, el vocabulario y la comprensión lectora, componentes ampliamente respaldados por la evidencia científica. La sistematicidad en los procesos se sustenta en la necesidad de garantizar oportunidades de aprendizaje estructuradas, acumulativas y con práctica guiada, que favorezcan la automatización de habilidades básicas y liberen recursos cognitivos para la comprensión.
Asimismo, el uso de evidencia científica sobre cómo aprende el cerebro a leer retoma aportes de la neurociencia cognitiva que explican la reorganización neuronal implicada en la lectura, así como la importancia de la instrucción fonética explícita y del acceso progresivo al significado. Esto implica, además, desmontar creencias erróneas —como la idea de que la lectura se adquiere de manera espontánea o exclusivamente por exposición— y centrar la práctica pedagógica en estrategias efectivas y validadas.
El fortalecimiento de habilidades precursoras se orienta al desarrollo intencionado de capacidades como la discriminación auditiva, la memoria de trabajo, la conciencia fonológica y el conocimiento del lenguaje, las cuales predicen el éxito lector. A su vez, se promueve la incorporación de prácticas pedagógicas informadas por la neuroeducación, el desarrollo cognitivo y la metacognición, entendidas como la capacidad de los estudiantes para autorregular sus procesos de aprendizaje.
Todo lo anterior se implementa desde un enfoque contextualizado, que reconoce la diversidad lingüística, cultural y territorial, y que valora el rol de la familia y la comunidad como agentes fundamentales en la construcción de trayectorias lectoras sólidas.
Desde Corpoeducación, reafirmamos nuestra convicción en el poder de transformar los municipios a través del aprendizaje y el desarrollo integral de los niños y niñas. Porque cuando un niño aprende a leer, se abren caminos; y cuando muchos lo logran, se transforma el futuro de toda una región.




