Misión: ingresar, permanecer y culminar

Por: Carolina López Romero
Comunicadora Social Armónico Agencia Consultora

La deserción escolar supone un reto para las entidades encargadas, las instituciones educativas, los docentes, los padres de familia y todas las personas que conforman la comunidad escolar, buscando avanzar progresivamente en la transformación de un sistema que tenga como prioridad a los estudiantes y diseñe programas adaptados a los diferentes contextos y necesidades a las que se enfrenta cada estudiante.

Por lo tanto, es fundamental conocer y entender el proceso de aprendizaje de los niños y niñas, relacionarlos con sus intereses y generar un acompañamiento continuo en el transcurso de sus vidas y sus trayectorias educativas, incluyendo todos los aprendizajes que se obtienen de diferentes entornos, las condiciones culturales, sociales y económicas.

El Ministerio de Educación Nacional explica que “el abandono del sistema escolar por parte de los estudiantes es provocado por la combinación de factores que se generan tanto al interior del sistema como en contextos de tipo social, familiar, individual y del entorno”. Así mismo, las trayectorias educativas se pueden afectar por diferentes aspectos que influyen en las decisiones, oportunidades y continuidad de los niños y niñas en el sistema.

El documento Orientaciones para proteger las trayectorias educativas diseñado por Corpoeducación y Unicef, plantea la siguiente clasificación:

  • Factores relacionados con el proceso de aprendizaje

Cada estudiante tiene un ritmo y estilo de aprendizaje diferente, por lo cual reconocer cómo, qué y cuándo están aprendiendo es básico para sus trayectorias educativas.

  • Factores relacionados con el recorrido del sistema

Los antecedentes académicos de cada estudiante, si ha reprobado, repetido algún curso o si ha tenido ausencias prolongadas, afecta el riesgo de deserción y/o rezago educativo.

  • Factores asociados al contexto

Existen experiencias, creencias, expectativas, percepciones personales y familiares que afectan la forma de entender y las relaciones que se establecen entre los alumnos y la escuela, sus decisiones y su proyecto de vida.

De este modo, se proponen algunas estrategias para que las instituciones educativas y los docentes implementen con el fin de mitigar el riesgo de deserción escolar:

  • Reconocer y trabajar con los intereses de los estudiantes.
  • Priorizar los aprendizajes.
  • Vincular otros entornos y a la familia.
  • Promover la participación y el desarrollo de habilidades.
  • Realizar procesos de familiarización a los estudiantes y sus acudientes.
  • Implementar estrategias para monitorear el aprendizaje.
  • Realizar la planeación pedagógica según los estudiantes.
  • Promover equidad de género.

La educación en un medio para lograr el crecimiento personal, es el camino para un futuro y un mundo mejor. El reto para la sociedad y el sistema educativo no es solo brindar oportunidades escolares para los niños, niñas y adolescentes, también es crear estrategias que protejan sus trayectorias educativas, y promuevan y acompañen su recorrido escolar desde la primera infancia.

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Corpoeducación.

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