Facilitar el aprendizaje por medio de la participación en clase

Por: Carolina López Romero
Comunicadora Social Armónico Agencia Consultora

La participación en clase es una parte valiosa del aprendizaje para los estudiantes, no solo porque permite visualizar sus propias comprensiones acerca de la realidad vivida en el contexto, sino también porque refleja sus esfuerzos por definir por sí mismos lo que piensan, experimentan y esperan de sus clases y vida escolar.

José Ramón Gamo, neuropsicólogo infantil, explica que “el cerebro es un órgano social que aprende haciendo cosas con otras personas, de ahí la importancia de promover una interacción entre docente y alumno que vaya más allá de hablar, escuchar o escribir. Se busca que haya una retroalimentación y que los alumnos desarrollen, desde sus primeros años, la capacidad de responder de forma colaborativa ante las situaciones que se le plantean”.

Estas son 10 estrategias que se pueden implementar para mejorar la participación y atención en el aula de clase:

  1. Limitar el tiempo que se va a dedicar a cada actividad: no desviarse del tema central para evitar que los estudiantes se distraigan y olviden los objetivos de la clase.
  2. Transparencia: presentar los objetivos y criterios de evaluación para que los estudiantes asuman la responsabilidad de sus acciones.
  3. Ejemplificar y demostrar: para que los alumnos retengan y comprendan con mayor facilidad algún tema, la mejor manera es hacerles ver la necesidad o utilidad de aprenderlo.
  4. Plantear problemas a resolver: preferiblemente problemas relacionados con lo cotidiano.
  5. Fomentar el trabajo colaborativo: el trabajo en equipo promueve la participación y relaciones sociales de los niños.
  6. Brindar espacios y medios para expresar ideas y participar: no solo se trata de hacer participar al alumno, sino que su participación sea de calidad.
  7. Ludificar: el juego en la educación aumenta la participación, motivación y aprendizaje.
  8. Utilizar materiales que ya forman parte de su vida: incluir recursos que estén familiarizados con el estudiante para focalizar su atención.
  9. Trabajar la autonomía: los estudiantes ocasionalmente deben poder hacer las cosas según su criterio y tener flexibilidad en su propio proceso de aprendizaje.
  10. Realizar evaluaciones diagnósticas: antes de iniciar un tema es importante identificar los conocimientos previos y cuáles son sus preferencias para preparar una clase adecuada.

Mejorar la calidad de los procesos formativos implica comprender a los estudiantes como el eje central de los mismos, construyendo relaciones sociales a partir de la reflexión y el diálogo que permitan la expresión de sus planteamientos y propuestas. De esta manera, el aula puede transformar las relaciones de poder e incluir a los estudiantes como sujetos capaces de opinar y tomar decisiones por medio de experiencias que les permitirán transformarse en personas autónomas y comprometidas con su vida escolar y social.

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Corpoeducación.

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